Entrevista

Una conversación con Margherita Hack: Superstición y laicidad

De vez en cuando, los medios de comunicación se ocupan insistentemente de algunas modas supersticiosas o religiosas: son los habituales engaños que llevan a la gente —en momentos de dificultades económicas, crisis emocionales o por motivos de salud— a cualquiera que prometa un alivio a su difícil situación. Y así, caen en la trampa de los astrólogos, magos, adivinos, curanderos, sectas religiosas, incluidas aquellas que adoran extraterrestres con la supuesta misión de guiar a todo ser humano digno de ser salvado, y sobre todo, dispuesto a desprenderse de una buena suma de dinero.

Otro tema siempre actual es la laicidad del Estado. Especialmente desde que el gobierno de Zapatero ha aprobado en España la reforma educativa que exime a las escuelas de la obligación de enseñar la religión católica y otras reformas de poco agrado para la Iglesia, como el divorcio breve y la procreación asistida.

Estos asuntos son regularmente presentados en las publicaciones y en los congresos organizados por el CFI, y hoy queremos compartir con los lectores de Pensar una conversación con Margherita Hack, astrofisica y divulgadora científica italiana.

Profesora Hack, ¿Usted piensa que este fenómeno de la gente que deposita todas sus esperanzas y también todo su dinero en manos de individuos sin escrúpulos, es más frecuente en una situación económica difícil como la que tienen algunos países en vías de desarrollo?

MH: No necesariamente. Lo mismo sucede en los países industrializados, e Italia no es ninguna excepción. Es suficiente leer los diarios y mirar la televisión: están llenos de avisos que ofrecen estos “servicios”.

¿Pero este tipo de publicidad, indudablemente engañoso, no debería ser prohibido?

MH: Por supuesto.

¿Existe algún antídoto para evitar caer en este tipo de engaños?

MH: La cultura. Formarnos una cultura lo más amplia posible es la mejor defensa. Aún perdiendo todo lo que tenemos, nos quedaría siempre nuestra cultura.

¿Cómo podríamos incentivar a los jóvenes a cultivar la propia cultura?

MH: Esto empieza en la escuela. Naturalmente, los docentes deben ser capaces para motivarlos y para trasmitirles los conocimientos.

Entonces el camino se hace cuesta arriba porque en las épocas de crisis económica, los primeros presupuestos que sufren reducciones son los de la educación, investigación y salud pública.

MH: Lamentablemente así sucede. Son los gobernantes quienes tienen que entender que lo que se deja de gastar hoy en educación o en investigación científica, ocasionará un gasto inevitablemente mayor en el futuro.

Muchos se vuelven adeptos de sectas religiosas. A menudo y en varios países, se ven padres y madres desesperados porque un hijo o una hija abandona la propia familia para hacerse miembro de grupos con creencias religiosas bastante extravagantes. Estos jóvenes quedan como hipnotizados por un líder sumamente carismático. ¿Cómo pueden prevenirse contra este tipo de influencia?

MH: Una vez más, cultura para desarrollar el pensamiento crítico y no perder la capacidad de pensar con la propia cabeza.

Hoy por hoy, se habla mucho de dos Vírgenes que hasta hace pocos años eran casi desconocidas. Una es la de Medugorie, en Bosnia-Herzegovina, y la otra la de Copacabana1, en Bolivia. Miles de devotos viajan miles de kilómetros para llegar a estos lugares con la esperanza de algún milagro.

MH: También estas cosas son fantasías mágicas y supersticiosas, detrás de las cuales se esconde siempre el negocio de quienes lucran con la credulidad de muchos.

Y la Iglesia, ¿que debería hacer en estos casos?

La Iglesia puede tener un rol positivo cuando resulta claro a todos que su dogma tiene que ser interpretado sólo como un conjunto de fábulas que enseñan principios éticos y morales. Siguiendo principios que inspiran respeto hacia los demás, una religión es preferible a cualquier forma de superstición como las que hablábamos antes.

¿Hay puntos en común entre la ética de los ateos y la de los católicos?

Para empezar, dos enseñanzas de Cristo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”2. Para observar estos mandamientos, no hay necesidad de creer en Dios, no hace falta tener esperanza en un Más Allá en el cual no se cree, sino sólo el sentimiento de hermandad universal que deriva de nuestro origen común en toda la materia que constituye el Universo3.

La Argentina sostiene con notable generosidad numerosas escuelas católicas, inclusive la Universidad Católica. Pues bien, algo como una Universidad Católica, ¿no es por sí misma un conflicto de intereses, considerando que la institución Universidad se basa en la ciencia, mientras la institución Iglesia Católica se basa en la fé?

En lo que concierne a las materias humanísticas –filosofía, literatura, arte, historiano veo ningún conflicto. No sabría qué decir acerca de las disciplinas científicas.

¿Qué piensa del sostenimiento económico de las escuelas católicas por parte del Estado?

El Estado debe sostener la escuela pública. Según la Constitución4, las escuelas privadas son libres (de ejercer) con la condición de no ocasionar gastos al Estado; financiarlas de manera directa o indirecta es una violación a la Constitución. Si el Estado, violándola, decide contribuir al mantenimiento de la escuela católica, debe hacer lo mismo con todas las demás escuelas privadas, independientemente de su orientación religiosa. En otras palabras, no se debe privilegiar una clase de escuela privada perjudicando a otras.

Uno de los principios del Humanismo es la laicidad del Estado, es decir, la total separación entre Estado y religión. ¿Porqué es deseable esta separación?

Porque al adoptar una religión, el Estado automáticamente penaliza a todas las demás.

El Artículo 2 de la Constitución Argentina5 dice textualmente “El Gobierno Federal sostiene el culto católico apostólico romano”. ¿Podemos concluir que este artículo establece que Argentina y laicidad son incompatibles?

Sí, esta premisa excluye un Estado laico.

A menos que se reforme la Constitución.

Evidentemente. Podría eliminarse el Artículo 2, o mejor, establecer explícitamente que el Estado debe ser laico.

¿Italia es un país laico?

En los papeles sí, pero lamentablemente en la realidad, no. Una diferencia con Argentina es que la Constitución italiana no obliga al Estado a mantener ninguna religión. No obstante, en la práctica el sostenimiento a la Iglesia Católica de una u otra manera llega.

Uno de los tantos gastos del Estado son las contribuciones para el mantenimiento del patrimonio inmobiliario: restauraciones, reestructuraciones, etc. No quisiera dar la impresión de defender a la Iglesia, pero me parece válido argumentar que estos gastos tienen un efecto colateral positivo. Por ejemplo, mantener en buen estado obras de arquitectura de gran importancia como la Catedral de Florencia, la Capilla Sixtina, y tantos otros edificios, es una inversión que se paga con la llegada de un gran número de turistas extranjeros.

Esto sería una especie de sociedad en el sector del turismo entre la Iglesia y el Estado. El gasto es a cargo del Estado, mientras la Iglesia recibe un ingreso económico prácticamente sin gastar un euro. En cambio, para el Estado, no todo el gasto se recupera debido a las contribuciones que tantas municipalidades y provincias destinan al mantenimiento de iglesias donde los turistas no llegan nunca. En estos lugares, los únicos beneficiarios son los fieles que participan en las ceremonias religiosas. No es justo que el gasto de mantenimiento de la iglesia de algunos sea repartido entre todos los habitantes.

Un tema muy discutido: el ocho por mil del IRPEF4, que el Estado italiano destina a iniciativas humanitarias y en las que los contribuyentes pueden decidir quien será el destinatario entre el Estado y algunas comunidades religiosas5. En Argentina no existe esta posibilidad: una parte de los impuestos –no sabemos el porcentajetermina directamente en los cofres de la Iglesia Católica. Los contribuyentes argentinos no tienen ninguna influencia en esta distribución, y las otras comunidades religiosas no reciben nada.

En este sentido, tampoco el Estado italiano es completamente igualitario porque algunas comunidades religiosas —e incluso los ateos— no pueden aprovechar estos recursos. Además, la Iglesia goza de una ventaja ilícita que fue establecida por el gobierno de Berlusconi: los edificios religiosos, inclusive aquellos destinados a actividades comerciales no pagan el ICI; existe por lo tanto una competencia desleal que perjudica a los edificios laicos.

Hace casi cuatro años fue promulgada la Constitución europea9, en la cual no obstante numerosas presiones y polémicas, no fue incluida ninguna referencia al origen cristiano de Europa. Según usted, ¿por qué el Vaticano insiste tanto sobre este punto?

Porque daría una posición de ventaja a la religión católica. En cambio, la Constitución europea debería tener como referencia las raíces griegas, que constituyen el ejemplo más antiguo de democracia (no es por casualidad que esta palabra es griega).

Agradecemos a la profesora y sintetizamos su mensaje en cuatro palabras diciendo “más cultura, menos superstición”. Y agregamos para terminar, que Pedro y César se ocupen cada uno de sus propios asuntos.


Notas

  1. Para los apasionados de la geografía: Copacabana es una pequeña ciudad en la orilla boliviana del lago Titicaca. El famoso barrio de Río de Janeiro fue nombrado en honor a esta ciudad cuando fue construida una capilla que contiene una copia de la Virgen de Copacabana.
  2. También mencionada como “la regla de plata” en el libro Miles de millones de Carl Sagan.
  3. Mas detalles en el sitio Web del CFI de Varese, http://cfivarese.altervista.org/Ingerenza_del_Vaticano.html (en italiano)
  4. En esta respuesta, se refiere a la Constitución italiana (N.d.A.)
  5. Disponible en el sitio oficial del Senado http://www.senado.gov.ar/web/interes/constitucion/capitulo1.php