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“Teoría” del Diseño Inteligente: nueva mirada a una falacia arcaica

“El Diseño Inteligente es sólo la teología del Logos del Evangelio de Juan reexpresada en el idioma de la Teoría de la Información.”1
—William Dembski

El golpe más reciente al creacionismo

Diciembre de 2005 ofreció un fuerte golpe a la agenda cristiana dedicada a introducir mitos bíblicos en las escuelas públicas estadounidenses. La así llamada “Teoría”2 del Diseño Inteligente (“T”DI), último disfraz pseudocientífico del creacionismo, fue declarada ilegal en las escuelas públicas. En una decisión contundente de 139 páginas, el veredicto del Juez John E. Jones III, republicano nombrado por el mismísimo George W. Bush, demolió desde todo punto de vista imaginable las aspiraciones del Thomas More Law Center, de la Foundation for Thought and Ethics y del Discovery Institute, instituciones que aspiraban introducir el creacionismo de Diseño Inteligente en las escuelas públicas. Después de considerar los testimonios de ambas partes, Jones declaró que la “T”DI no era ciencia, que era imposible desligarla de sus orígenes creacionistas, que presentarla en las clases de ciencia de las escuelas públicas era una violación a la Primera Enmienda de la Constitución de país, y que el Distrito Escolar del Área de Dover actuó con una clara agenda religiosa desde el comienzo.

Todo comenzó cuando la Junta Escolar de Dover votó en octubre 18 de 2004 a favor de agregar al currículo de biología la siguiente perla: “Se llamará la atención de los estudiantes sobre las lagunas/problemas en la teoría de Darwin y otras teorías de la evolución incluyendo el Diseño Inteligente, sin limitarse a él”3. El lenguaje creacionista es patente: desde hace décadas alegan que no hay fósiles transicionales entre los principales grupos de organismos sino que aparecen completamente creados de manera independiente. En realidad, la ciencia ha descubierto transiciones evolutivas prácticamente entre todos los taxones biológicos. Aparte de la transición de reptiles a mamíferos, de dinosaurios a aves y de mamíferos terrestres a cetáceos, presentadas claramente por Kevin Padian en el Juicio4, ello también es patente en el linaje que más asusta a los creacionistas: el humano. Fósiles como Ardipithecus ramidus, Australopithecus afarensis, Homo habilis, Homo ergaster, Homo erectus y Homo heidelbergensis, demuestran fuera de toda duda que los hombres y los antropoides no están separados por una brecha sino que están unidos por un puente continuo. Los creacionistas simplemente no lo reportan o tratan de ocultarlo de forma deshonesta citando científicos auténticos de forma descontextualizada para defender su creencia.

William Dembski, uno de los principales promotores del Diseño Inteligente.
William Dembski, uno de los principales promotores del Diseño Inteligente.

Después de modificar el currículo, la Junta determinó que se leyera a los alumnos una declaración que incluía lo siguiente: “El Diseño Inteligente es una explicación del origen de la vida que difiere del punto de vista de Darwin. El libro de referencia De Pandas y Gente5 está disponible para aquellos estudiantes que pudieran estar interesados en ganar un entendimiento de lo que el Diseño Inteligente realmente implica.”6

Ante estas decisiones, un grupo de padres preocupados instauró una demanda contra el Distrito Escolar, con el resultado ya conocido. Se encuentra una excelente reseña de los hechos en un artículo de eSkeptic7. El veredicto del Juez Jones, junto con las transcripciones de los testimonios es una fuente formidable de información sobre cómo confrontar las tácticas creacionistas.

Qué es el Diseño Inteligente

¿Pero, en qué consiste la “T”DI y por qué se concluyó que es creacionismo? Aunque el Discovery Institute trata de retrotraer sospechosamente su “Teoría” a la antigua Grecia, la “T”DI es una reedición de las largamente desacreditadas ideas del Obispo Paley quien hace más de dos siglos propuso una analogía ingenua: si se encontrara un reloj en una playa, nadie podría afirmar que el reloj se hizo solo; requiere un diseñador. Los seres vivos son mucho más complejos que un reloj, por tanto fueron concebidos por un diseñador inteligente.

Michael Behe, propone el concepto de “Complejidad irreducible” para argumentar a favor del Diseño Inteligente.
Michael Behe, propone el concepto de “Complejidad irreducible” para argumentar a favor del Diseño Inteligente.

El “valor agregado” de la reencarnación moderna consiste en que Michael Behe, en su libro La Caja Negra de Darwin aplicó dicha analogía en el nivel de las máquinas moleculares intracelulares. Su concepto principal, el de la “Complejidad Irreducible” (CI) establece que un sistema que necesite todas y cada una de sus partes para funcionar no se pudo formar por evolución gradual, ya que una sola parte faltante inhabilitaría el sistema entero. Los ejemplos estelares de sistema con CI, para Behe, son el flagelo bacteriano y el sistema en cascada de coagulación sanguínea. Infortunadamente para él, sus ejemplos principales han sido refutados pues en ambos sistemas se pueden eliminar partes, para obtener otros sistemas funcionales8. Además, aparecen sistemas con CI aparente por medio de un proceso evolutivo llamado exaptación9. A pesar de que Behe hizo su mejor intento para camuflar su creacionismo con un nuevo barniz científico, la prueba más pintoresca de que el emperador está desnudo es parte del testimonio de la Dra. Barbara Forrest, autora de Creationism’s Trojan Horse (El Caballo de Troya del Creacionismo). Para su declaración, Forrest examinó los borradores de Pandas, y encontró un ejemplo perfecto de evolución darwiniana en respuesta a la presión ambiental10:

Creación significa que las diversas formas de vida comenzaron abruptamente a través de la acción de un creador inteligente con sus características distintivas ya intactas. Peces con aletas y escamas, aves con plumas, picos y alas, etc.” Biology and Creation, 1986.

Diseño inteligente significa que las diversas formas de vida comenzaron abruptamente a través de una acción inteligente, con sus características distintivas ya intactas. Peces con aletas y escamas, aves con plumas, picos, alas, etc.” Of Pandas and People, 1987.

En este caso, la mutación fue una adaptación de camuflaje legal: el paso de “creación” a “diseño inteligente”; la presión ambiental evolutiva que seleccionó este cambio fue la decisión del caso Edwards vs. Aguillard, de 1987, en el cual se dictaminó que la enseñanza de la “ciencia” de la Creación violaba la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense. Este cambio no sólo ocurrió en el parágrafo señalado: a lo largo del libro, hubo una sustitución metódica de la palabra “creación” por “Diseño Inteligente” después del veredicto de Edwards vs. Aguillard. Como diría Leonard Krishtalka, el Diseño Inteligente no es más que creacionismo en un smoking barato, y aunque Behe, Dembski y los demás proponentes sugieren que se habla de una inteligencia antiséptica, que incluso podría ser de naturaleza extraterrestre, la realidad es que ninguno toma en serio esta idea. Todos se refieren al Logos de Juan. Se sugiere al lector la consulta de los momentos estelares del juicio, relatados en las transcripciones del proceso que se encuentran en los sitios web de la American Civil Liberties Union, y National Center for Science Education11.

La agenda creacionista del diseño inteligente se podría reducir a “no sabemos cómo surgió por evolución este sistema, luego fue cread… este… ‘diseñado inteligentemente’ por un diseñador inteligente”. Usan el término “diseñador” porque por ley no pueden usar “dios”.

El asunto incluso es perverso porque los proponentes del DI ocultan explicaciones evolutivas válidas —conocidas décadas atrás— para dar la falsa impresión de que se ignora el origen de esos sistemas biológicos. Así, Behe afirmó reiteradas veces que nunca se habían producido publicaciones que explicaran el surgimiento del flagelo bacteriano o del sistema de coagulación sanguínea. Cuando se le señaló durante el juicio que habían centenares de artículos explicativos de mecanismos de evolución de sistemas moleculares complejos, los desdeñó diciendo que no servían… ¡Algo asombroso para alguien que reconoce que su teoría no postula ningún mecanismo sobre cómo diseñó el supuesto diseñador!

Una visión “nueva” de los procesos de creación

Como se señaló anteriormente, el DI se reduce a la inducción errónea de Paley: los objetos complejos tienen un diseñador inteligente, luego un objeto “infinitamente más complejo” debe tener un diseñador “infinitamente más inteligente”: algún dios. Dejando de lado los graves problemas de esta inducción12, lo peor es que esta analogía es demostrablemente falsa desde hace siglos. Para ello, se debe repasar la historia del desarrollo tecnológico.

Desde los comienzos de la humanidad existieron los expertos artesanos. En la época de cazadores recolectores, los humanos se especializaron en la fabricación de herramientas: lascas, rascadores, puntas de lanzas, piquetas, hachas de manos y todo tipo de utensilios líticos son testigos físicos de la evolución cerebral. En los comienzos de la civilización y la agricultura gran parte de la población podía realizar las labores agrarias básicas, pero algunos comenzaron a especializarse en tareas más tecnológicas como arquitectura, tecnología de fundición y forja de metales y carpintería. Todas ellas comenzaban a fraguar en la mentalidad colectiva la dupla “creadorcreación” o “autor-obra”. En esta etapa inicial de tecnología sencilla aún no se hablaba de “diseño” en el sentido actual. Esta es la razón de que en un libro arcaico como el Génesis se representara a la divinidad como un creador en vez de un diseñador: estamos hablando de tecnología de la edad de bronce.

Al pasar del medioevo a la burguesía, la tecnología mecánica comenzó a hacerse cada vez más compleja: la necesidad de métodos precisos para medir el tiempo con el objetivo de determinar la latitud geográfica en los largos periplos marítimos, y posteriormente el surgimiento en Manchester de la Revolución Industrial —con su mecanización y automatización— llevaron a la tecnología al borde de lo que era manejable para un solo hombre. Este punto lo representa a la perfección el maestro relojero, quien fue el protagonista de la analogía del obispo Paley.

Pero el avance tecnológico humano no se detuvo ahí. La tecnología eléctrica y luego la electrónica hicieron imposible que una sola persona pudiera dominar todos los aspectos de la producción de cualquier artículo. En este punto, el diseño comenzó a ser algo más dependiente de circunstancias externas al grupo de diseñadores de turno.

Evolución de los banners de la página del Discovery Institute desde 1996 hasta la actualidad. Nótense los cambios en los motivos y en la leyenda que acompaña al nombre: en 1996/1999 era “Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura”, con una ilustración claramente religiosa, Dios tocando a Adán. De 1999 a 2001, Adán es reemplazado por una cadena de ADN. En 2002 se quitó la palabra “Renovación” y quedó como “Centro para la Ciencia y la Cultura” y la ilustración había cambiado notablemente.
Evolución de los banners de la página del Discovery Institute desde 1996 hasta la actualidad. Nótense los cambios en los motivos y en la leyenda que acompaña al nombre: en 1996/1999 era “Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura”, con una ilustración claramente religiosa, Dios tocando a Adán. De 1999 a 2001, Adán es reemplazado por una cadena de ADN. En 2002 se quitó la palabra “Renovación” y quedó como “Centro para la Ciencia y la Cultura” y la ilustración había cambiado notablemente.

Hoy día, un solo artículo tecnológico complejo es irrealizable e incomprensible por un solo diseñador. Aunque se puede elegir cualquier adminículo actual, basta como ejemplo un computador personal. Para que un diseñador humano pudiera construir desde cero un PC, debería conocer, entre otras cosas:

  • Química orgánica, para poder crear los polímeros plásticos de los que están hechas las carcazas y encapsulamientos;
  • Ingeniería mecánica, para crear las bombas de vacío necesarias para fabricar las pantallas CRT o los monocristales de silicio dopado para la fabricación de los circuitos integrados;
  • Mecánica cuántica para diseñar los transistores, diodos, FET, y demás dispositivos electrónicos básicos;
  • Microelectrónica, para integrar los anteriores dispositivos en compuertas, registros, CPU, puertos, etc;
  • Metalurgia, para manejar las aleaciones y procesos de microsoldadura que sirvan de interfaz entre los circuitos semiconductores y los buses de datos;
  • Teoría electromagnética, para diseñar los conductores como guías de onda ya que la mainboard funciona a frecuencias de gigahertz;
  • Óptica, para los lectores de CD y DVD;
  • Termodinámica, para los disipadores de calor y sistemas de ventilación de la CPU;
  • Ingeniería eléctrica, para las fuentes;
  • Acústica, para los sistemas de parlantes;
  • Matemáticas discretas y programación, para el software, incluyendo el sistema operativo y las aplicaciones.

…Y un prolongadísimo etcétera.

Aparte de estos conocimientos primarios, habría que dominar otros secundarios. Por ejemplo, para poder hacer conductores como guías de onda, es necesario primero saber crear láminas de cobre y para ello hay que tener conocimientos de laminado de metales… Y tras el laminado de metales aparecen más complicaciones. Este problema se repite en cada tema citado en la lista anterior.

Tecnología humana como fruto de la evolución cultural

No existe un solo ser humano que sea capaz de diseñar un computador desde cero: los computadores actuales son el resultado de una evolución cultural de la fabricación. Partiendo del ENIAC de válvulas de vacío, se hicieron varias “mutaciones” sobre los diseños originales: cambio de válvulas de vacío por transistores; cambio de circuitos transistorizados por circuitos integrados; aumento de la escala de integración desde unos cientos de transistores hasta decenas de millones por pastilla de silicio; “mutación” de las memorias de ferrita hasta los discos duros magnéticos actuales; cambio del sistema de ingreso de información desde las tarjetas perforadas hasta los teclados y hoy día con cámaras digitales, escáneres, ratones, micrófonos, redes de datos, etc. Estas mejoras se pueden ver como cambios graduales desde unas máquinas iniciales hasta los impresionantes equipos actuales, cada transformación generada por un puñado de ingenieros y científicos que mejoraron algún detalle ínfimo de los antecesores tecnológicos ya funcionales. Estos innovadores, por supuesto, ignoraban el 99% de los conocimientos necesarios para crear el equipo desde cero. El computador no es el producto de un creador humano: es producto de la evolución cultural humana. Lo mismo se puede decir de otros artículos tecnológicos actuales como el horno de microondas, el reproductor de MP3, la cámara fotográfica, el teléfono celular, etc.

El craso error del Diseño Inteligente

El problema básico de la “T”DI es que se enmarca entre la Edad de Bronce y el Medioevo Tardío, cuando un objeto tecnológico podía tener un creador-diseñador. Ante la complejidad de la vida, mucho mayor que la de cualquier creación humana, los teólogos medievales junto con Behe y sus secuaces, adjudican el aumento de complejidad a la mayor inteligencia del supuesto creador.

La realidad es otra. Los objetos complejos son el resultado de una evolución cultural que necesita demasiados creadoresdiseñadores ignorantes de la mayor parte del proceso de construcción. Un objeto simple requiere un diseñador; al aumentar la complejidad no aumenta la inteligencia del creador: los humanos actuales son tan inteligentes como los de hace 40.000 años. Lo que aumenta al incrementar la complejidad de un objeto es el número sus diseñadores­modificadores y el tiempo de desarrollo cultural del objeto. Los computadores actuales no son el diseño de un humano con el cerebro hiperdesarrollado a la manera de un genio macrocefálico, sino el resultado de una evolución cultural tecnológica guiada por muchos individuos de inteligencia normal.

De esta forma, cualquier teología que postule un ser personal e inconmensurablemente inteligente (omnisciente) para explicar la vida, está usando una analogía brutalmente errónea. Esta apreciación rige tanto para el Creacionismo Científico de principios de los años ochenta, como para su nuevo disfraz, la “T”DI.

Conclusión: dioses creadores y evolución

La creencia en dioses tiene dos pilares fundamentales. Uno es visceral y otro es cuasiargumental. El primero es el miedo a la muerte: el pánico a morir genera en muchos seres humanos una necesidad de creer en un amigo imaginario, que de una forma u otra los salvará del destino al cual todos nos dirigimos. El segundo es la perplejidad ante la existencia. El universo, y en particular los seres vivos, son altamente complejos. Se requería una explicación acorde con lo observado.

Desde la edad de bronce hasta antes de la Revolución Industrial la explicación más natural de un objeto complejo era un creador inteligente. Los instrumentos actuales son tan complejos que son imposibles de diseñar por dicho creador. Si algo demuestra la evidencia actual es que, a mayor complejidad de un objeto, más tiempo de desarrollo histórico ha experimentado y menor probabilidad tiene de haber sido creado desde cero por un diseñador. Los humanos copiamos los instrumentos y los vamos mejorando gradualmente, sin tener control sobre la mayor parte del proceso. Los instrumentos humanos complejos no son el producto de un diseñador sino el resultado de una evolución cultural. La gran idea de Darwin fue notar que los seres naturales complejos también son el resultado de una evolución, sólo que en ella sobran los fabricantes: los objetos naturales funcionales se copian a sí mismos y mutan automáticamente. La dirección de la mejora la brinda la selección natural, que elimina los cambios erróneos y preserva y multiplica los eficientes. No se necesita diseñador macrocefálico: como explicación de la vida, la divinidad no sólo es una inducción en una dirección falsa sino que es una explicación innecesaria. Lo mismo se puede decir con plena certeza de la “Teoría” del Diseño Inteligente. Extrapolar esta falacia aún más para explicar la existencia de todo el cosmos adjudicándosela a un creador personal inteligente es quizá la mayor ilusión que ha sufrido la humanidad.


Notas

  1. Citado por Barbara Forrest en: Tammy Kitzmiller v. Dover Area School District. Transcript of Proceedings Bench Trial. Afternoon Session October 5, 2005. p.55. Disponible en http://www.aclupa.org/downloads/Day6PMSession.pdf. William Dembski es uno de los padres de la “Teoría” del Diseño Inteligente. Énfasis del autor.
  2. A lo largo del artículo se entrecomilla “teoría” al referirse al diseño inteligente, porque dicha pseudociencia no incluye ni principios, ni desarrollos, ni predicciones comprobables. Es sólo un argumento por ignorancia: “ignoramos cómo surgió X, luego X debió ser hecho por un diseñador”
  3. Kitzmiller v. Dover Area School District. Transcript of Proceedings of Bench Trial. October 6, 2005. Morning Session. p. 1. Disponible en http:// www.aclupa.org/downloads/Day6AM.pdf
  4. Las transcripciones de su testimonio son en extremo informativas y agradables de leer; se encuentran en: http://www.aclupa.org/downloads/ Day9AM.pdf y http://www.aclupa.org/downloads/Day9PM.pdf
  5. “Of Pandas and People” presentado por los proponentes de la “T”DI como el primer texto de referencia para nivel escolar. Su título es casi con toda seguridad una alusión irónica al libro de Stephen J. Gould, “El Pulgar del Panda”, que incluye ejemplos del pésimo diseño que a veces aparece en los seres vivos, explicable claramente por el proceso evolutivo, pero que hablaría muy mal de la supuesta inteligencia de un diseñador.
  6. Íbid, p. 2.
  7. Humburg, Burt y Brayton, Ed. Kitzmiller et al versus Dover Area School District. eSkeptic, Dec 20 2005.
  8. Al quitar 30 proteínas (partes) del flagelo bacterial, se obtiene algo perfectamente funcional: el sistema secretor tipo III. El sistema de coagulación sanguínea humana tampoco muestra CI pues algunas especies de peces tienen sangre que coagula con tres proteínas menos que la nuestra. Una descripción muy amena de estos hechos se encuentra en el testimonio de Kenneth Miller en Kitzmiller v. Dover Area School District. Transcript of Civil Bench Trial Proceedings Trial Day 1, Afternoon Session. September 26 2005. http:// www.aclupa.org/downloads/Day1PMSession.pdf
  9. Es cuando una estructura cambia su función original por otra nueva: por ejemplo, las patas delanteras de los dinosaurios manirraptores se transformaron en las alas de las aves.
  10. Traducido de Kitzmiller v. Dover Area School District. Transcript of Civil Bench Trial Proceedings Trial Day 6, Morning Session. October 5 2005. p 117ss.
  11. Se pueden consultar en: http://www.aclupa.org/legal/legaldocket/ intelligentdesigncase/dovertrialtranscripts.htm y en http://www2.ncseweb.org/wp/?page_id=5
  12. Para nombrar sólo dos, en primer lugar, el diseñador de la vida sería mucho más complejo que cualquier ser vivo y por tanto, necesitaría a su vez, otro diseñador más complejo aún. En segundo lugar, hay demasiadas muestras de pésimo diseño en los seres vivos como la retina invertida de los ojos vertebrados, el apéndice humano, la disposición de la próstata y la uretra, el pulgar del panda, etc. Esto ha dado origen a la parodia del Diseño Incompetente: http://www.seedmagazine.com/news/ 2005/11/the_other_id.php.