Pastillas

Los ganadores de los Ig Nobel 2008

Placa de certificación de que usted ha obtenido un Ig Nobel. ¿Querría tenerla?
Placa de certificación de que usted ha obtenido un Ig Nobel. ¿Querría tenerla?

Los premios Ig Nobel de 2008, otorgados por la organización Improbable Researches (Investigaciones Inverosímiles), se entregaron la noche del jueves 8 de octubre en la decimoctava Ceremonia Anual de los Premios Ig Nobel, en el Teatro Sanders de Harvard. No son exactamente los “anti-nobel” que la prensa suele clasificar como “humor” o el síntoma de una ciencia enloquecida que quiere ver algún intelectual bastante obtuso; sino que, la mayoría de las veces, distinguen a estudios científicos aparentemente absurdos que, en un análisis menos superficial, tienen auténtico valor. Como dice su lema, son “investigaciones que primero hacen reír y luego pensar”.

NUTRICIÓN: a Massimiliano Zampini, de la Universidad de Trento, Italia, y Charles Spence de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, por ecualizar el sonido de masticar patatas fritas para hacer creer a quien las está comiendo que están más crujientes y frescas. Los resultados de estos manipuladores subliminales de aperitivos pueden leerse en “El papel de las señales auditivas en la modulación de la percepción del crujido y la ranciedad de las patatas fritas” (Journal of Sensory Studies, Vol. 19, octubre 2004). Massimiliano Zampini no pudo asistir a recoger el premio, por lo que fue presentado más tarde en una ceremonia especial en el Festival de Ciencia de Génova.

PAZ: al Comité Federal Suizo de Ética de lo Biotecnología No-Humana (ECNH) y a los ciudadanos de Suiza por trabajos como “La dignidad de los seres vivos con referencia a las plantas: consideraciones morales de las plantas para su propio bien”, en los que se reconoce legalmente a las plantas su dignidad como seres vivos. Aunque nos haga pensar en una margarita pidiendo una orden de alejamiento contra enamorados inseguros, la iniciativa analiza la ética y consecuencias de asuntos como la comercialización de las semillas transgénicas Terminator (diseñadas para germinar pero producir semillas estériles, lo que impide replantarlas). Asistió a recoger su galardón Urs Thurnherr, miembro del comité.

ARQUELOGÍA: Astolfo G. Mello Araujo y José Carlos Marcelino de la Universidad de São Paulo, en Brasil, por medir cómo un armadillo puede cambiar el curso de la historia. Su profundo estudio “El papel de los armadillos en el movimiento de materiales arqueológicos: un enfoque experimental” (Geoarchaeology, Vol. 18, No. 4, 2003) enseña cómo reconocer y corregir las alteraciones que pueden provocar estos animales al mover las evidencias arqueológicas entre las capas de estratos de una excavación (a lo que llaman “translocación de materiales culturales”), provocando errores de datación.

BIOLOGÍA: Marie-Christine Cadiergues, Christel Joubert y Michel Franc, de la Escuela Veterinaria Nacional de Toulouse, Francia, por descubrir en su artículo “Comparación de los rendimientos del salto de la pulga del perro, Ctenocephalides canis, y la pulga del gato, Ctenocephalides felis felis” (Veterinary Parasitology, Vol. 92, No. 3, 2000) que las pulgas que viven en un perro saltan más alto que las que lo hacen en un gato. Al no poder asistir, Marie-Christine Cadiergues y Christel Joubert fueron presentados en la ceremonia del Festival de Ciencia de Génova.

MEDICINA: a Dan Ariely de la Universidad de Duke, EE.UU., Rebecca L. Waber del MIT, EE.UU., Baba Shiv, de la Universidad de Stanford, EE.UU. y Ziv Carmon del INSEAD, en Singapur, por demostrar mediante su estudio “Características comerciales del placebo y eficiencia terapéutica” (Journal of the American Medical Association, 5 marzo, 2008) que una medicina falsa y cara es más efectiva que una igual de falsa aunque barata (¡shhhh, que no se enteren los de siempre!). Recogió el premio Dan Ariely.

CIENCIA COGNITIVA: a los japoneses Toshiyuki Nakagaki de la Universidad de Hokkaido, Hiroyasu Yamada de Nagoya, Ryo Kobayashi de la Universidad de Hiroshima, Atsushi Tero de Presto JST, Akio Ishiguro de la Universidad de Tohoku y a Ágotá Tóth de la Universidad de Szeged en Hungría, por descubrir en su estudio “Inteligencia: resolución de laberintos por organismos ameboides” (Nature, Vol. 407, septiembre 2000), que los mohos plasmodiales del fango, Physarum polycephalum, pueden hacer pasatiempos. Al parecer, cuando cambian su forma al deslizarse, saben escoger con sus pseudópodos el camino más corto para conectar dos puntos con alimento en un laberinto. Asistieron a recoger su premio Toshiyuki Nakagaki, Ryo Kobayashi y Atsushi Tero.

ECONOMÍA: Geoffrey Miller, Joshua Tybur y Brent Jordan, de la Universidad de Nuevo México, en EE.UU., por su excitante artículo “Efectos del ciclo ovular en las ganancias por propinas de las bailarinas de striptease: ¿evidencia económica del celo humano?” (Evolution and Human Behavior, Vol. 28, 2007) en el que descubrimos que, según atestiguan sus ingresos, las bailarinas de striptease resultan unas hembras aún más apetecibles a su público cuando están en período fértil. Recogieron el premio Geoffrey Miller y Brent Jordan.

FÍSICA: a Dorian Raymer de la Iniciativa de los Observatorios del Océano, EE.UU., y Douglas Smith de la Universidad de California, San Diego, EE.UU., por probar matemáticamente que un puñado de cuerda o pelo, o cualquier cosa similar, se enredará inevitablemente, como demuestran en “Enmarañamiento espontáneo de una cuerda agitada” (Proceedings of the National Academy of Sciences, Vol. 104, No. 42, 2007). Dorian Raymer recogió el premio.

QUÍMICA: a Sharee A. Umpierre de la Universidad de Puerto Rico, Joseph A. Hill de los Centros de Fertilidad de Nueva Inglaterra, EE.UU., Deborah J. Anderson de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y la Escuela Médica de Harvard, EE.UU., por descubrir que la Coca-Cola es un espermicida efectivo. Recibieron también el premio, aunque por descubrir exactamente lo contrario, los investigadores taiwaneses Chuang-Ye Hong de la Univeridad Médica de Taipei, Taiwán, C.C. Shieh, P. Wu, y B.N. Chiang. Los estudios en discordia se titulan “Efectos de la Coca en la motilidad del esperma” (New England Journal of Medicine, Vol. 313, No. 21, 1985) y “La potencia espermicida de la Coca-Cola y la Pepsi-Cola” (Human Toxicology, Vol. 6, No. 5, 1987). Asistieron a recoger el premio (y no discutieron por él) Deborah Anderson y la hija de C.Y. Hong, Wan Hong.

LITERATURA: a David Sims, de la Escuela de Negocios de Cass, en Londres, Inglaterra, por su amable estudio “¡Cabrón!: una exploración narrativa de la experiencia de la indignación dentro de organizaciones”(Organization Studies, Vol. 26, No. 11, 2005). Recogió sin incidentes su premio, David Sims.