Pastillas

La no-religiosidad de los Científicos

Una encuesta llevada a cabo durante los tres últimos años, contestada por 1.646 profesores de universidades de elite norteamericanas —en disciplinas que van desde la física a la psicología—, reveló que el 34 por ciento de ellos se declararon ateos, mientras otro 30 por ciento afirmó “no saber si dios existe, y que no hay forma de saberlo con certeza —la clásica respuesta agnóstica”. Tales números llaman la atención cuando se comparan con las proporciones de ateos y agnósticos en toda la población norteamericana: respectivamente 3 y 5 por ciento.

El 52 por ciento de los científicos no profesa ninguna religión. Y la diferencia entre académicos y la población también se hizo manifiestamente clara incluso entre los religiosos. Mientras el 14 por ciento de los norteamericanos se declaran “evangélicos” o “fundamentalistas”, menos del 2 por ciento de los científicos se identificaron de esa forma.

¿Cómo se esperaría que se informaran tales resultados? “La ciencia no es responsable por la no-religiosidad de los científicos”, afirmó el sitio Livescience. Varios medios publicaron titulares y recortes análogos, cuyo origen puede rastrearse en la gacetilla de prensa de la Universidad de Buffalo, “Los científicos pueden no ser muy religiosos, pero la ciencia no puede ser culpada”. Una de las autoras de la encuesta es la profesora Elaine Howard Ecklund, de la misma universidad.

En la gacetilla de prensa original, se enfatiza otro aspecto de la encuesta de Ecklund. Cuando se les preguntó “¿Hasta que punto usted se considera una persona espiritual?”, más del 60 por ciento de los científicos se declararon “espirituales”. Como la propia encuesta averiguó en entrevistas detalladas, con 271 de los participantes, el concepto de espiritualidad de los académicos variaba enormemente. El estudio menciona la predominancia del descreimiento, pero termina enfatizando la diversificada espiritualidad de los participantes. Una manera ciertamente “espiritual” de informar los resultados…

Quizá no por coincidencia, la encuesta y el estudio, “Religion among Academic Scientists” (La religión entre los científicos académicos), fueron patrocinados por la John Templeton Foundation. La fundación es bien conocida por financiar estudios y premiar figuras destacadas por “avanzar en el conocimiento del mundo sobre Dios y la espiritualidad”.

De hecho, el estudio reveló datos inesperados sobre la relación entre ciencia y religión. Los científicos sociales y naturales no difirieron mucho en su descreencia en dios: 31 y 38 por ciento, respectivamente. El mayor número de ateos se encontro entre los biólogos: 41 por ciento.

Ecklund también afirmó que el factor más correlacionado con la religiosidad de un científico es su formación religiosa. Los científicos suelen ser criados en ambientes seculares con más frecuencia que la población general, aunque aquellos científicos criados en familias religiosas, tienen más probabilidades de mantener sus creencias religiosas que el resto de sus colegas. Obviamente, la predominancia de científicos seculares, a pesar de que las familias no religiosas sean minoría en la población, parece indicar algo muy importante, pero el estudio no profundizó acerca de este aspecto.

La investigación reveló que los científicos más jóvenes mostraron una mayor creencia en dios y una mayor participación religiosa que aquéllos más viejos, sugiriendo que, en caso de que tales creencias se mantengan, el escenario norteamericano podría cambiar en los próximos años.

En otro informe divulgado hace poco, la National Science Foundation indicó que el número de artículos de ciencia e ingeniería de EE UU publicados en los periódicos más importantes se estancó en la década de 1990. Mencionar esto es casi una manera “espiritual” de informar los resultados.


Más información en:

  • “Religion among Academic Scientists: Distinctions, Disciplines, and Demographics”, Elaine Howard Ecklund and Christopher P. Scheitle, Social Problems, May 2007, Vol. 54, No. 2: 289-307.
  • “Changing U.S. Output of Scientific Articles: 1988 – 2003”, US National Science Foundation.