Pastillas

Irracionalismo antitransgénico pasa a mayores

Rio Grande do Sul, el estado más meridional del Brasil, se está convirtiendo en palco de acciones terroristas promovidas por fanáticos ecologistas. El 8 de noviembre de 2003 ocurrió un incendio en el Centro de Biotecnología de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS), que alcanzó al Laboratorio de Genotoxicidad y al Laboratorio de Biología Molecular Vegetal, este último, uno de los centros de estudios de vegetales transgénicos de dicha universidad. El incendio cubrió un área de 50 metros cuadrados, causando perjuicios por U$ 1,5 millones. Y los daños no llegaron a ser mayores debido a que ese sábado a la mañana una alumna llegó más temprano que de costumbre para terminar una investigación. La posición inicial de la universidad fue la de minimizar el incidente. Mientras tanto, al divulgarse en diciembre las pericias realizadas por la Policía Federal, no fue posible evitar la conclusión de que el incendio fuera criminal. El fuego ardió durante 2 horas antes de ser advertido. Hubo tres focos iniciales.

En el mismo mes, el Laboratorio de Secuenciamiento de DNA de la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM), en el interior del estado, recibió llamadas telefónicas de un integrante de un desconocido “Grupo de Defensa de la Naturaleza Sociedad Contra los Transgénicos”, que prometió incendiar las instalaciones del laboratorio si continuaban las investigaciones con organismos genéticamente modificados. En este laboratorio se desarrollan investigaciones de transgenia con insectos.

Los principales sospechosos son los miembros de grupos con motivaciones ambientalistas, que hacen campañas contra los transgénicos y presentan fuertes características anticientíficas. Muchos estudiantes universitarios brasileños militan en entidades de esta naturaleza.

Conviene recordar que durante el Fórum Social Mundial, en 2001, cientos de agricultores invadieron una unidad de investigación y producción de semillas de la Monsanto do Brasil en Não-Me-Toque, también en el interior del estado, destruyendo dos hectáreas de plantaciones experimentales de maíz y soja transgénicos.

La reflexión que generan estos hechos puede sintetizarse en una frase de Isaac Asimov: “La violencia es el último refugio del incompetente”.