Pastillas

IKER JIMÉNEZ SE CONVIERTE EN ESTRELLA DE LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA A GOLPE DE MISTERIO INVENTADO

El periodista esotérico Iker Jiménez desembarcó el 13 de noviembre en la televisión española y se ha convertido, a golpe de misterio prefabricado, en el rey de la audiencia del nuevo canal Cuatro. Antes de empezar a emitir, esta cadena se había promocionado como “rigurosa y solvente” en la información; sus anuncios decían que iba a significar “una profunda renovación de la televisión generalista y del panorama audiovisual español”. Las palabra se intenciones se hanque dado en eso, porque su programa de más audiencia es Cuarto milenio, en el que Jiménez despliega las mismas malas artes que en el espacio que tiene en la Cadena SER, red de emisoras de radio que pertenece a Prisa, el mismo grupo multimedia propietario de Cuatro.

Jiménez demostró desde la primera entrega de Cuarto milenio que el rigor y la solvencia no son para él moneda habitual. Lo dejó claro al contar en el plató con Prudencio Muguruza, un testigo OVNI ahora metido a echador de cartas, y dar pábulo a la leyenda de Ochate. Este pueblo abandonado de la provincia de Burgos arrastra una historia negra que arranca en el siglo XIX con tres epidemias —viruela (1860), tifus (1864) y cólera (1870)— que, dicen, sólo afectaron a la pequeña aldea y que acabaron con sus habitantes. Desde entonces, Ochate vive sumido en el misterio y entre sus ruinas se ven y escuchan cosas raras, según Muguruza, que fue el primero que contó esta historia hace más de veinte años. Para apoyar las declaraciones del tarotista, Jiménez se sirvió de las palabras de dos estudiosos de lo paranormal que aparentemente respaldaban la autenticidad del misterio y que han pasado muchas noches entre las ruinas y en los archivos. Sin embargo, cuando al día siguiente hablé con ellos, me enteré de que habían mantenido en todo momento ante la cámara que la leyenda del pueblo maldito era un invento de Muguruza, y que su opinión favorable al enigma era un producto de la sala de montaje. Porque no sólo no hay constancia de las epidemias en ningún archivo, sino que además el pueblo estuvo habitado hasta bien entrado el siglo XX y los fenómenos que entre sus edificios ocurren no precisan de fenómenos paranormales.

Mi denuncia en Internet (http://blogs. elcorreodigital.com/magonia) de las artimañas de Jiménez y un amplio dossier sobre sus manejos publicado en la web del Círculo Escéptico (http://circuloesceptico.org) desembocaron en una carta que esta asociación racionalista envió a Cuatro y que a día de hoy sigue sin respuesta. “Nos parece lógico que una televisión comercial intente ganar cuotas de audiencia, pero creemos que la lucha por el mercado no debe ser a costa de todo. Al fin y al cabo, uno de los compromisos que siempre ha destacado Cuatro es su objetivo de ofrecer a sus espectadores información de calidad. Sin embargo, ejemplos como el del otro día nos muestran precisamente todo lo contrario: falta de rigor, datos que resultan ser incorrectos —cuando no directamente falsos—, y un nulo respeto hacia cualquier criterio de calidad informativa”, decía la misiva. La respuesta indirecta a estas críticas, que pusieron nervioso a Jiménez y su equipo, fue una entrevista laudatoria hacia el periodista publicada días después por el diario El País, buque insignia del grupo Prisa y un periódico de referencia.

Jiménez no ha dejado desde entonces de hacer de las suyas. Lo último ha sido presentar una fotografía de tres niñas fantasma en un cementerio de Ávila como si hubiera duda alguna sobre su falsedad y respaldar esa idea con la opinión de dos peritos a los que escamoteó material para el análisis. Porque existen dos fotos tomadas a la misma hora, minuto y segundo por la misma cámara en el camposanto abulense, ambas manipuladas con un programa de retoque fotográfico y en una hay fantasmas y en otra no, según ha revelado el divulgador científico y fotógrafo MauricioJosé Schwarz en su bitácora El retorno de los charlatanes (http://charlatanes.blogspot.com). Es decir, hay una imagen normal y corriente del cementerio y otra en la que se han pegado espectros. Y Jiménez sólo facilitó a los peritos una: la imagen con las niñas fantasma. El misterio del camposanto de Ávila no se lo creen en España ni los colegas de Jiménez, pero eso no parece importar a los responsables de Cuatro. Aún así, algunos escépticos nos hemos puesto a trabajar sobre este enigma para desmontarlo con pelos y señales. Así que permanezcan atentos a las páginas de Pensar.