Pastillas

FALSO ABUSO SEXUAL AMENAZA A FAMILIA

Los videntes se equivocan todo el tiempo; no es ninguna novedad. Pero, mientras que muchas veces la desinformación no tiene efectos perjudiciales, en otros casos las afirmaciones falsas de un adivino tienen consecuencias reales que pueden cambiarnos la vida.

Consideremos el caso de Colleen Leduc, madre soltera de una niña autista de once años en Barrie, Ontario, Canadá. El 30 de mayo de 2008, dejó a su hija Victoria en la escuela. Pocas horas después, Leduc recibió una llamada urgente de la escuela, solicitándole que volviera inmediatamente. Cuando regresó, Leduc fue recibida por la directora, la maestra de Victoria y una asistente educacional. Perpleja y alarmada, Leduc preguntó qué pasaba. Le dijeron que creían que Victoria estaba siendo abusada sexualmente. Tomaron contacto con la Children’s Aid Society (la versión canadiense de la estadounidense Child Protective Services), se abrió un expediente y su hija debería permanecer fuera de su alcance por “su propia seguridad”.

Leduc quedó shockeada cuando escuchó por qué: “la maestra de miró y dijo ‘tenemos que decirle algo. Tenemos que decirle que la asistente educacional de Victoria fue a ver a una vidente y ésta le preguntó si trabajaba con una pequeña niña con la inicial V. Cuando la asistente le contestó que sí, la vidente dijo ‘bueno, usted tiene que saber que esta chica está siendo abusada sexualmente por un hombre que tiene entre 23 y 26 años’”.

Debido a que Victoria es autista, no podía hablar por sí misma acerca del supuesto abuso. Leduc no creyó en las afirmaciones de la vidente, y les dijo que tales afirmaciones no podían ser verdaderas ya que su hija se veía normal (teniendo en cuenta su autismo) y que no había estado en contacto con ningún hombre de esas edades. La directora, la maestra y los asistentes insistieron en que tenían la obligación legal de actuar ante cualquier información sobre un supuesto abuso, incluso frente a la vaga pista proveniente de un adivino.

Y ahí quedaría el caso, la “información” de una vidente anónima contra la palabra de la madre de Victoria. Excepto en este ocasión, en la que Leduc podría probar mediante un hecho que la vidente estaba equivocada. Preocupada por la seguridad de su hija debido a su discapacidad, Leduc la había equipado con un sistema de búsqueda GPS y un grabador de audio continuo. La revisión del audio no probó que Victoria fuera abusada sexualmente de ninguna forma, por nadie.

Finalmente, el caso se cerró, pero Leduc no podía creer que hubiera llegado tan lejos, sobre todo cuando estaba basado en una evidencia tan dudosa. En cuanto a Leduc, parece que su terrible experiencia terminó de una vez por todas, a menos que la escuela decida consultar a otra adivina. O, como ella dijo, “tal vez podrían traer una tabla Ouija o hacer una sesión mediúmnica, no estoy segura”.

Si usted cree que la información parapsicológica debe ser tomada en serio, tenga en cuenta que en cualquier momento puede ser acusado de cualquier cosa, desde un asesinato a una violación o abuso se-xual, sobre la base de las palabras de alguien que dice que recibe mensajes de fuentes sobrenaturales. No se ha probado que existan los poderes parapsicológicos y mucho menos que puedan proveer información válida y confiable.

Algunos videntes son cuidadosos y dicen realizar sus lecturas “solamente con fines de entretenimiento”, admitiendo tácitamente que la información que dan no debe tomarse en serio. La mayoría, sin embargo, disfruta al hacer sus trabajos (pagos) y no acepta responsabilidad sobre la veracidad de su información. Si usted suele consultar a adivinos, la próxima vez que vaya pídale que le prometa por escrito que lo que de diga es cierto y preciso. Le predigo que no va a conseguir adivinos interesados en esta propuesta. Pregúntese por qué aceptan su dinero pero no le prometen decirle la verdad.