Pastillas

El nuevo traje del Duce

Que el populismo es una consecuencia de los errores de la democracia liberal, parece ser ya una verdad que supera todas las pruebas. Pero que el populismo se cebe en pueblos educados, bien alimentados y con un buen nivel de bienestar general, es una incógnita y un problema para los politólogos de todas las épocas.

El caso de Italia, donde después de dos años de nogobierno del profesor Prodi y su coalición de pseudo centroizquierda, la llegada, o mejor, el retorno de Berlusconi y su populismo eran algo casi seguro. Y un ejemplo más de las lecciones de la historia que nadie escucha. Bernard Shaw dijo preci samente: “si algo aprendemos de la historia, es que nada aprendemos de la historia”. Y la parálisis de Prodi que vació de contenido todas las promesas progresistas que hiciera en campaña, como por ejemplo las uniones civiles, por temor a fortalecer la posición de la derecha católica proclive siempre a BerlusconiFini (¿ex? fascista) y Bossi (racista de la Liga del Norte), llevó a que nada cam biase, y a frustrar al electorado que esperaba mínimas cosas, como para poner a Italia a la altura del resto de la Europa avanzada y moderna. Una campaña tibia y desleída del nuevo partido de los ex comunistas, luego ex socialdemócratas y hoy nada, hizo que la gente se volcara hacia quien hablaba de propuestas concretas y cotidianas, como la eliminación del impuesto inmobiliario. O la caza a los extranjeros de la economía infor mal que dejan tirados papeles por las calles de Milán o venden hashish en los suburbios de Roma. Problemas que no son tales ni per sonas que son los verdaderos responsables. Ni una palabra de la Mafia, ni una coma sobre quien consume o mayorea. La úni ca cosa seria fue el traslado del gobierno a Nápoles y la permanencia allí hasta que se solucionara el problema de la basura acu mulada. Una permanencia que duró lo que duró la presencia televisiva del problema de Nápoles. Una semana después de la asun ción del gobierno de Berlusconi, la atención se desvió a otras cosas, y el Cavaliere sigue muy campante en Roma.

Berlusconi y el Papa Benedicto XVI.
Berlusconi y el Papa Benedicto XVI.

Hoy la realidad ha caído como una bomba sobre los italianos, y pone en duda inclusive las sanciones que Europa podría tomar. De hecho, las medidas que describiré a continuación hacen sentir que la política del ventenio fascista haya recobrado el vigor de antaño.

  1. Diez días después del ingreso al gobier no de BerlusconiFiniBossi (BFB, en adelan te), una patota de neofascistas asesinó en las calles de Verona a un muchacho de apenas 23 años, porque “tenia pelo largo y aspecto de fumar marihuana”. Lo más grave, además de haber identificado a los asesinos, con un largo historial de agresiones y violencia, el investigador del Ministerio Público dijo que se trataba de una “riña” (que no existió; más bien se trató de una caza al hombre) y que “son muchachos con problemas, no se pue de hablar de motivaciones políticas”.
  2. Varias ciudades de la zona Nordeste de Italia, donde tiene su fuerza la Lega de Bossi, iniciaron las rondas nocturnas de ciudada nos, en las que grupos de civiles patrullan las calles, y, ciertamente no con buenos modos, detienen a prostitutas, supuestos vendedores de droga, supuestos inmigrantes ilegales, a los que retienen (generalmente a patadas) hasta que llega la policía. Peor aún, varios inmigrantes buscan ser parte de las rondas, a fin de ser aceptados y demostrar su “apego a la legalidad del país” (una especie de Bera jas pobres).
  3. Hace una semana BFB declararon que borrarán de Italia los campamentos gita nos. Más aún, han decidido, contra todas las garantías constitucionales italianas y las leyes comunitarias, el identificar policial mente a todos los gitanos, con toma de huel las digitales incluida (algo que esta prohibido en Italia, salvo cuando se es procesado por la Justicia).
  4. Usted se preguntará, ¿y qué hace la Santa Madre Iglesa, tan poderosa en Italia, y tan decidida a defender los derechos de los desposeídos? Bueno, el Papa se reunió con Berlusconi, celebró el triunfo de un gobier no finalmente en línea con los principios de la Iglesia, y declaró que ya es hora de que el Parlamento revea la ley 194, que desde hace treinta años otorga a las italianas cierto control sobre su cuerpo al establecer políti cas activas de control de la natalidad y de aborto. “Ahora hay una mayoría consistente como para rever esta legislacion horrorosa”, dijo Su Santidad.
  5. Esta semana se cumplen 70 años de la promulgación de las leyes raciales del Fas cismo, que en esencia eran bastante simi lares y en un clima demasiado parecido al que vive hoy la península. Ayer también, la Iglesia estaba preocupada por otra cosa. Algo parecido a los 4.000 millones de euros que expolia al estado italiano, su colonia en los hechos, cada año. Ayer imponía en los Pactos Lateranenses la educación religiosa en las escuelas públicas. Hoy todavía lo hace. Ayer callaba ante las leyes raciales, como hoy respecto de gitanos e inmigrantes. Ayer imponía leyes clericales, hoy veda a las parejas estériles la posibilidad de implantes de embriones fecundados en laboratorio, generando un “turismo medico” hacia Inglaterra o Francia, solo para quienes lo pueden pagar, que no son muchos. Ayer condenaba a las minorías sexuales a la muerte o al exilio interno, hoy veta y moviliza contra la improbable y cada vez más lejana ley de uniones civiles.

El Duce ha cambiado de traje, sus amigos son los mismos.