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El arte de enseñar ciencia

ArteCiências versus Pseudociências. Por Paulo Lee. Editora Gráfica Expoente Ltda., Curitiba, Brasil. 2003. 224 pág. En portugués.


Cuando un profesor, sea de enseñanza media o universitario, pretenda discutir con sus alumnos el problema de las pseudociencias, va a encontrarse con una dificultad inesperada. Aunque hay una amplia literatura técnica y de divulgación científica, ésta suele estar dispersa en periódicos especializados, tratando temas específicos. Para peor, debido al formato de las publicaciones periódicas, la información sobre pseudociencia suele estar disociada de las cuestiones filosóficas y metodológicas que son fundamentales en el análisis crítico de cualquier fenómeno supuestamente extraordinario.

Ciências versus Pseudociências es una multiherramienta para el desarrollo del pensamiento crítico. Con buena presentación, es sin duda una agradable lectura para cualquiera que desee profundizar o revisar sus conceptos sobre filosofía de la ciencia y actualizarse en las principales pseudociencias: homeopatía, parapsicología o ufología.

Más importante es su gran utilidad como material didáctico, un oasis en un desierto bibliográfico. Comienza con una sólida revisión de la filosofía de la ciencia y del método científico, que sirve para trazar los límites de lo aceptable en lo que respecta al pensamiento científico, y continúa con una correcta explicación sobre lo que separa a las pseudociencias de la ciencia formal.

El desarrollo del pensamiento crítico sólo es posible si podemos contraponer al discurso pseudocientífico datos confiables, basados en la investigación, y un amplio arsenal de información, recursos necesarios para mostrar las fallas metodológicas de las pseudociencias. Por eso, la amplia colección bibliográfica del libro, distribuida en decenas de notas al pie y 12 páginas de referencias es, por sí sola, un tesoro cultural.

Con todo, las mejores partes del libro son los estudios sobre la enseñanza de filosofía de la ciencia y sobre creencias pseudocientíficas entre estudiantes y profesores. Una constatación sorprendente de Lee es que no hay ningún libro, entre el material didáctico de ciencias naturales utilizado en el secundario brasileño, que recomiende la confrontación entre las pseudociencias y el método crítico de las ciencias empíricas como forma de aprendizaje.

Una consecuencia obvia de ello es la profusión de anuncios de actividades pseudocientíficas en las carteleras estudiantiles de las universidades, reflejando la incapacidad de los estudiantes para, aun dentro de sus áreas de conocimiento, distinguir realidad de fantasía. Los estudiantes de cursos de Farmacia y Bioquímica frecuentan disciplinas como la homeopatía y sus colegas de Psicología promueven eventos sobre regresiones a vidas pasadas y se dedican con esmero a las artes florales o a la ontopsicología —una pseudociencia de origen italiano muy difundida en el sur de Brasil.

Pero… ¿qué podríamos esperar si Lee nos indica que el 75% de las respuestas, de una muestra de un centenar de estudiantes sobre la creencia en 10 pseudociencias, fueron “sí” o “en duda”?

¿Y de quién es la responsabilidad? En parte es nuestra, de los profesores, como señala el autor: “Varios profesores de ciencias naturales visten el guardapolvo racional, pero practican y defienden cotidianamente (aunque no sea en forma deliberada) posturas crédulas e irracionales… Tal vez estos profesores sean los principales responsables, aunque no lo hagan intencionalmente, de la propagación de visiones estereotipadas, o incluso equivocadas, respecto de la ciencia y de la investigación científica”.

No basta con responsabilizar sólo a los profesores del secundario. Si nos restringimos a nuestra área geográfica y hablamos de las universidades latinoamericanas, no podemos negar que, para un correcto ejercicio de su actividad, los profesores universitarios —en la mejor de las hipótesis— pueden ser calificados de mediocres en cuanto a los conocimientos de filosofía y metodología científica. Si desconocen el asunto, ¿cómo enseñarán sus alumnos, los futuros profesores de la enseñanza media? Además, la investigación mostró que sólo un 4,1% de los profesores de Ciencias Naturales del secundario descreñen de la eficacia de la homeopatía.

Con todo, la responsabilidad —o culpa— no es sólo nuestra. Lee realizó una investigación sobre el efecto de videos documentales, como aquellos presentados por el Discovery Channel, la BBC, el NGC y otros. Mostró que, cuando estos filmes presentan una postura pseudocientífica (por ejemplo, dando credibilidad a la creencia en los OVNIs), pueden tener un efecto significativo en el mantenimiento de esta creencia, del mismo modo que los documentales sobre fenómenos paranormales que presentan el punto de vista escéptico son capaces de reducir, pero no eliminar, la creencia en su existencia.

En resumen, el libro de Paulo Lee es un curso completo sobre cómo lidiar pedagógicamente con las creencias pseudocientíficas de nuestros alumnos. Puede ser utilizado, completo o tomando cualquiera de sus partes, como libro de texto o como material de consulta. Es un excelente antídoto contra la credulidad.