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CONGRESO MUNDIAL DEL CFI-TRANSNATIONAL EN CHINA

El congreso —que se llevó a cabo del 13 al 15 de octubre de 2007 en el Salón de Ciencias del Beijing Friendship Hotel— trató siete temas: la ciencia y el público, la ética y el método científicos, la investigación científica y lo paranormal, la comunicación de la ciencia y los medios, la investigación científica y el humanismo secular, y la cultura y moral de la ciencia.

El director ejecutivo del Instituto de Investigación para la Divulgación Científica (CRISP en inglés), la secretaria ejecutiva de la Asociación China para la Ciencia y la Tecnología (CAST) y el fundador y presidente del CFI-Transnational dieron la bienvenida a trescientos participantes, incluidos los setenta oradores (el 80 por ciento de China y el 20 por ciento de Occidente).

Cheng Donhong, secretaria ejecutiva de la Asociación China para la Ciencia y la Tecnología (CAST).
Cheng Donhong, secretaria ejecutiva de la Asociación China para la Ciencia y la Tecnología (CAST).

Kurtz hizo un llamado a lo que él llamó “humanismo planetario” para enfrentar los problemas más graves que aquejan al mundo. “Un nuevo y viable humanismo planetario” para alcanzar la meta de “un mundo más seguro y mejor debería constituir nuestra obligación primordial”. Manifestó que la ciencia necesita ser comunicada de una forma más eficiente, especialmente en lo que se refiere a sus métodos objetivos de investigación. Con respecto a la visión del mundo propia de la ciencia, dijo que prefiere el término “naturalismo científico” al “materialismo científico”. Aclaró que la ciencia tuvo éxito a causa del uso del método científico, con su componente esencial: el escepticismo. Insistió en incrementar los esfuerzos para enseñar pensamiento crítico, esto es, “cómo pensar”.

El escritor y profesor de Química de la Universidad de Oxford Peter Atkins señaló que la ciencia enriquece a la cultura. Atkins enfatizó que los científicos deber prestar más atención a la información visual cuando tratan con el público. “Las imágenes constituyen una forma de propagar las ideas a la población”. Mostró cómo algunas ideas relativas a la química pueden ser transmitidas mediante el uso de imágenes.

Mientras tanto, el premio Nobel de Química, Sir Harold Kroto, se hizo eco de la misma situación presentando un vídeo de Internet titulado “La ciencia, la Ilustración e Internet”. Mostró cómo la Tabla Periódica se basa en los números 1, 2 y 3. “Estos tres números explican toda la química, toda la vida”, dijo. Como Atkins y otros, habló de la “belleza estética de la ciencia”. Nanoestructuras, la molécula de hemoglobina y el ADN fueron ejemplos que mostró al público.

El físico francés Jean-Claude Pecker, actualmente secretario de la Unión Astronómica Internacional, disertó sobre el rol de la ciencia en la cultura. La belleza de la ciencia “no está sólo en sus extravagantes propiedades sino en su significado más profundo”, afirmó. La ciencia está en todas partes, pero ello no significa mucho. “Estamos inundados por la ciencia. Debemos confrontar con los hechos, pero sólo con ellos”. Como resultado de ello, “Ignoramos la lógica de los logros científicos y tecnológicos. “Ignoramos el conocimiento científico real y la cultura científica. ¿Cómo entonces la gente va a distinguir entre ciencia y pseudociencia?” Ignoramos el conocimiento científico real y la cultura científica. ¿Cómo entonces la gente va a distinguir entre ciencia y pseudociencia, excéntricos y charlatanes?”. Exhortó a los científicos no sólo a comunicar la información, sino a explicarla.

“Explicar, explicar y explicar. El hecho de desmitificar la pseudociencia es una tarea que compete a los comunicadores de la ciencia, estén donde estén”, sentenció Pecker.

El destacado físico ruso Edward Kruglyakov, subdirector del Instituto de Física Nuclear en Novosibirsk, brindó una crónica detallada del rápido crecimiento de la pseudociencia en Rusia durante la década de 1990. Kruglyakov describió ejemplos palmarios de casos donde la pseudociencia ha penetrado en altos niveles del gobierno y la sociedad. Por ejemplo, Boris Yeltsin le preguntó a Kruglyakov si se podría extraer alta energía de las piedras. Le habían dicho que era posible. Kruglyakov le advirtió sobre este disparate, pero Yeltsin destinó 200 millones de dólares para tal proyecto.

¿Qué pasa en China?

Zeng Guoping, de la Universidad Tsinghua en Beijing, manifestó que aunque hay gran interés por la ciencia, el nivel de alfabetismo científico es bajo, queja que también es muy frecuente en los Estados Unidos. Afirmó que la televisión es la mayor fuente de información para la población china, no así la que proviene de Internet, que en China es menor que en Occidente. Con respecto a la evolución, dijo que “la gente cree en la evolución, no en el creacionismo”. El ateísmo está vinculado a la evolución, pero aquél no posee las connotaciones negativas que tiene en los Estados Unidos.

“Las religiones tóxicas se basan
en la imposición de la ignorancia a los jóvenes. Propongo que les enseñemos sobre los hechos de sus propias religiones que los mayores no quieren que sepan”.

Dennett: enseñemos a los niños todos los hechos relativos a sus religiones

En la última mañana del encuentro, el filósofo Daniel Dennett hizo un llamado para no adoctrinar a los niños con las religiones que profesan sus padres. Sin embargo, no optó por la censura — todo lo contrario. El filósofo, conocido por su ateísmo apasionado así como por su defensa de la evolución darwiniana, exhortó a enseñar a los niños todo sobre religión.

“Más importante que educar a los jóvenes en ciencia, es educarlos sobre religión”, dijo. Propuso enseñarles sus religiones incluyendo sus orígenes, historia, mitos y contradicciones.

“Las religiones tóxicas se basan en la imposición de la ignorancia a los jóvenes”, afirmó. “Propongo que les enseñemos sobre los hechos de sus propias religiones que los mayores no quieren que sepan”. El objetivo: “De esta manera no van a ser victimizados por la religión de sus padres. Creo que debemos abrir las compuertas. Enseñar a los niños todo lo relativo a las religiones.”

Conclusiones

“La investigación científica y el bienestar de la humanidad” fue el tema central de este congreso mundial, y el fundador del CFI, Paul Kurtz, concluyó la sesión de tres días refiriéndose a la ética y la moral: “La ciencia debe trascender cualquier frontera política. Queremos desarrollar la apreciación de la ciencia, su metodología, su perspectiva”. Y agregó que “estamos interesados en la aplicación práctica de la metodología científica con respecto a la ética y a los principios morales. “Nuestros sistemas morales a menudo se basan en dogmas anticuados”, dijo. En cambio, ellos deberían estar informados sobre el conocimiento científico moderno.