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CONFIESA EL ESCULTOR DEL MUÑECO DE LA AUTOPSIA DE ROSWELL

Ray Santilli, un pícaro productor televisivo, se hizo en 1995 de oro con la película de la autopsia de los extraterrestres de Roswell (Nuevo México, EE UU), que vendió a televisiones de medio mundo como si se tratara de un documento rodado en 1947 por las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Once años después, el escultor que modeló el alienígena gris ha reconocido su autoría y ha dejado en evidencia tanto a Santilli como a quienes defendieron la autenticidad de la película, incluido el ufólogo español Javier Sierra.

La cinta de la autopsia de Roswell fue presentada por Santilli en el Museo de Londres el 5 de mayo de 1995 y, dos semanas después, en un congreso ufológico en San Marino. En ella, se veía a cirujanos que diseccionaban el cuerpo de un gris cabezón, de metro y medio de altura, sin órganos genitales externos y con seis dedos en cada extremidad. Había una parte rodada en una tienda de campaña y otra en un tosco quirófano. En ambos casos, la protección de los cirujanos era mínima y sólo una cámara inmortalizaba la escena. Parecía evidente que se trataba de un fraude —y así lo creyeron los forenses y expertos en efectos especiales que vieron la película—, pero la ufología sensacionalista presentó el filme como una prueba concluyente de la veracidad del caso Roswell.

screen-shot-2016-11-16-at-5-30-16-pm“¡No son humanos!”, “¡Estaban vivos!”, “Jaque a la ciencia” y “Roswell, un Watergate cósmico” fueron algunos de los titulares elegidos por Javier Sierra para los reportajes que sobre el asunto escribió entre agosto y octubre de 1995 para la revista Año Cero, dirigida por Enrique de Vicente. Sierra defendió a capa y espada la autenticidad de la película, y escribió después un libro, Roswell, secreto de Estado, en el que apostó por la realidad histórica del suceso popularizado por Charles Berlitz y William Moore en su obra El incidente, y por qué el transistor fue inventado gracias al estudio de los restos del platillo estrellado en Nuevo México en 1947. “Según los forenses que han examinado las imágenes, la entidad estaba viva al menos dos horas antes de ser diseccionada”, escribió el ahora novelista en la revista de Enrique de Vicente.

La autopsia del extraterrestre volvió a la actualidad la pasada primavera en el Reino Unido por el estreno de Alien autopsy, una película sobre el episodio que en 1995 revolucionó a la ufología. Fue a comienzos de abril cuando John Humphreys, un escultor que ha hecho efectos especiales para series como Doctor Who y Max Headroom, anunció que él había creado el alienígena de la cinta original de Santilli y, además, interpretado a uno de los supuestos cirujanos. “Todo lo que hemos hecho para el filme de Ant y Dec — ha dicho en referencia a la nueva película— ha sido recrear los modelos que fabricamos hace diez años a partir de las fotografías que tomamos entonces”, ha indicado a The Manchester Evening Standard. Humphreys ha explicado que en 1995 los muñecos estaban rellenos con sesos de cordero, entrañas de pollo y jarretes comprados en un mercado. Una vez acabado el rodaje, las figuras se trocearon y sus pedazos se repartieron en diferentes cubos de basura por Londres, según ha informado The Sunday Times.

Santilli dice ahora que lo que él hizo en la película fue recrear el contenido de una cinta que existía, pero que estaba terriblemente deteriorada. Esto no fue lo que sostuvo hace once años, cuando cobró por el material una millonada a las cadenas de televisión que emitieron la cinta. ¿Qué dirán ahora Sierra y compañía? Seguramente, recurrirán a la mentira, como Santilli, o a la reinvención de su papel real en el montaje, como el ufólogo Philip Mantle, uno de los principales valedores de Santilli hace once años. “No pensé que (el engaño) iba a durar tanto, y estoy encantado de que el fraude haya salido a la luz y el misterio haya sido resuelto”, ha declarado Mantle tras la confesión de Humphreys, y ha añadido que el escultor fue siempre uno de sus principales sospechosos. Sierra es hábil y también recreará el pasado a su conveniencia, pero las hemerotecas están ahí. En ellas, traga con el montaje de Santilli de principio a fin, como lo hizo su colega Enrique de Vicente.