Controversia

Aborto: una contribución al debate en la Argentina

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LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO INDUCIDO ES ACTUALMENTE UN TEMA CONTROVERTIDO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA. UN DEBATE SERIO NECESITA DATOS QUE RARAMENTE SE MENCIONAN.

Médicamente, se llama aborto a “la detención del embarazo antes de que el embrión o feto sea viable, es decir, que pueda sobrevivir fuera del útero (antes de las semanas 22 a 24)”. La interrupción del embarazo se denomina parto prematuro. El aborto puede ser espontáneo o inducido, accidental o deliberado. Me referiré al último.

¿Cuántos dijo?

En la República Argentina el aborto es ilegal, salvo en casos excepcionales1. Diversos medios hablan de 500 mil a un millón de abortos ilegales por año. La cifra de 500 mil parece provenir de un escrito nunca citado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)2. La base para estimar el número en un millón es desconocida.

Ninguno de varios expertos consultados pudo dar una buena estimación del número de abortos en la Argentina. Según la Dra. Elisabeth Aahman, de la OMS, “no hay una estimación reciente y confiable para el aborto en Argentina” (comunicación personal, 19/10/06).

Las estimaciones sobre el número de abortos donde no hay datos directos pueden realizarse con índices aplicables a la población femenina en edad fértil, a la cantidad de niños nacidos vivos, o al número de mujeres internadas o fallecidas por complicaciones de un aborto3.

Para Argentina, la estimación a partir de la población femenina en edad fértil da 250 mil, y sobre la base de los nacidos vivos, 240 mil. Si se calcula por los decesos maternos, la cifra es 100 mil.

Por lo expuesto, las cifras de medio millón o más son obvias exageraciones. Primero, según las estimaciones de la OMS en ningún país hay más de 40 abortos por cada 100 nacidos vivos. En Argentina hay 700 mil nacidos vivos por año. Segundo, el 99 por ciento de los partos acontecen en instituciones públicas o privadas. Es muy improbable que un sistema clandestino e informal tenga capacidad operativa igual o mayor que todas las maternidades. Tercero, en Argentina la probabilidad de muerte materna por causa diferente de un aborto es de 1 en 3.700 [4]. Si hubiera 500 mil abortos, la probabilidad de muerte por complicación de un aborto clandestino sería 30% menor, y si hubiera un millón sería 65 % menor, que la de mujeres que dan a luz en hospitales.

En síntesis, las cifras de medio a un millón son 3 a 10 veces mayores que las obtenidas de estimaciones según modelos de la OMS. Exagerar el número de abortos para conmover la opinión pública no es una estrategia nueva. Ya en 1924, Margaret Sanger, fundadora de la entidad “Paternidad Planificada”, afirmaba que se realizaban un millón de abortos por año en EE.UU. En realidad esta cifra no se alcanzó hasta 1975, después de legalizarse el aborto por decisión de la Suprema Corte.

¿Miles de muertes maternas?

Según cifras oficiales argentinas, se internan casi 80 mil mujeres por año a causa de abortos incompletos o complicados. Pero esta cifra incluye tanto abortos espontáneos como provocados. La proporción exacta de cada uno en el ámbito nacional se desconoce, pero en un gran hospital materno-infantil un estudio halló más internaciones por abortos espontáneos que provocados. Si el número fuera el mismo, habría 40 mil internaciones anuales por abortos clandestinos.

Suele decirse que miles de mujeres mueren anualmente por abortos en Argentina. Según las estadísticas oficiales, el número es próximo a 100 por año. Esto incluye abortos espontáneos y provocados. Incluso si hubiera un sustancial subregistro, es evidentemente exagerado hablar de miles.

Frecuentemente se subraya que el aborto es la principal causa de muerte materna en Argentina. Es una verdad a medias, basada en la forma de clasificar los decesos maternos. Se llama muerte materna a la de una mujer durante el embarazo o dentro de los 42 días siguientes a su finalización, independientemente de la duración y sitio del embarazo, por cualquier causa relacionada con, o agravada por, el embarazo o su tratamiento, pero no por causas accidentales o incidentales”.

El aborto causa en Argentina aproximadamente sólo un tercio de las muertes maternas. Más del 50 por ciento se debe a otras causas obstétricas directas (causadas por el embarazo), y la mayor parte del resto a causas obstétricas indirectas (enfermedades agravadas por el embarazo).

Si bien cada vida es importante, la prevención debe ejercerse en todas las áreas. La denuncia de la mortalidad por aborto enfatiza desmedidamente un aspecto, cuando hay otros más importantes. En 2004 fallecieron 6.725 argentinas de 15 a 44 años. El aborto complicado fue la causa en sólo 94 casos (1,4%). Los tumores, las enfermedades cardiovasculares, respiratorias, infecciosas y parasitarias, los accidentes y otras causas externas son responsables de aproximadamente el 80 por ciento de los decesos, en muchos casos evitables. Por ejemplo, una reducción de sólo 7 por ciento en la mortalidad femenina por causas externas evitaría el mismo número de decesos que una reducción de 100% en la mortalidad por aborto.

Sobre la base de los datos demográficos y sanitarios, el riesgo de una argentina en edad fértil de fallecer tras un aborto es apenas superior a 1 en 100 mil por año, y en toda su vida reproductiva de 3 en 10 mil.

“Aborto legal para no morir”

Este lema reiterado en manifestaciones a favor del aborto confunde “legal” con “seguro”. La OMS define el aborto “sin riesgos” (para la madre, claro —para los embriones y fetos todos los abortos son letales) como el realizado por profesionales de la salud capacitados y con equipo apropiado, una técnica adecuada y estándares sanitarios”. Sin embargo, no existe una relación unívoca entre la legalización del aborto y la mortalidad materna.

La OMS cita como ejemplo a Rumania, donde la mortalidad materna decreció enormemente tras legalizarse el aborto en 1989. Pero es un caso atípico, pues en 1966, por política demográfica, el dictador Ceaucescu limitó severamente el acceso al aborto (hasta entonces irrestricto) y prohibió el uso de contraceptivos, lo que multiplicó los abortos clandestinos. En contraste, en Polonia, tras décadas de aborto legal, éste fue penalizado en 1993, pero la mortalidad materna continuó descendiendo y es hoy una de las más bajas del mundo (4 veces menor que en Rumania).

Sin duda, hay países donde la mortalidad materna es muy baja y el aborto es legal (Ej., Finlandia) y otros donde el aborto es ilegal, y la mortalidad materna es altísima (Ej., Nigeria). Pero hay países donde el aborto es legal y la mortalidad materna es alta (Rusia). Un tercio de todas las muertes maternas del mundo ocurren en la India, donde el aborto es legal. Además, en algunos países el aborto es ilegal y la mortalidad muy baja. En Irlanda, donde el aborto sólo se permite para salvar la vida de la madre, la mortalidad materna es tres veces menor que en Holanda, donde el aborto es irrestricto. En Chile abortar es ilegal, pero la mortalidad materna es menor que en Cuba, donde no hay restricción5.

En síntesis, la legalización del aborto no garantiza una reducción de la mortalidad materna, como por otra parte sí lo hace un buen sistema de salud.

¿Menor riesgo para la mujer?

Suele argumentarse que, en países desarrollados con aborto legal, la mortalidad materna es mucho menor para las mujeres que abortan que para las que completan su embarazo. Esta es otra verdad a medias, basada en la definición estricta de mortalidad materna de la OMS. Actualmente muchos especialistas consideran que la mortalidad relacionada con el embarazo debe evaluarse hasta un año de terminado el mismo, pero hay serios obstáculos para vincular los decesos con los antecedentes obstétricos6.

Finlandia es una excepción, pues su sistema de salud permite un amplio cotejo de diversas bases de datos. Estudios en diferentes países hallaron que la mortalidad de las embarazadas es igual o menor que las de mujeres de la misma edad no embarazadas. En Finlandia la mortalidad por causas externas (accidente, suicidio u homicidio) de las embarazadas que parieron era menor que la de mujeres del mismo grupo etario no embarazadas, mientras que en las que se sometieron a abortos era mayor7. Llamativamente, la mortalidad por causas naturales siguió el mismo patrón, incluso luego de excluir las mujeres que abortaron por indicación médica. La mortalidad luego de un nacimiento fue 50 % menor que en las no embarazadas, y 66 % menor que en las que abortaron8. Las causas de estos hechos son debatibles, pero ciertamente no apoyan la idea que abortar sea menos riesgoso que dar a luz.

Conclusión

Debatir es saludable cuando las partes están bien informadas; de lo contrario se genera más calor que luz. El problema del aborto es real, pero no debe sobredimensionarse en comparación con otros aspectos de la salud femenina. Como estado fisiológico, hay evidencia de que el embarazo puede asociarse con una menor mortalidad. Los decesos maternos disminuyen con unos mejores servicios de salud, y no guardan relación obligada con el estado legal del aborto.


Notas

  1. Según el Código Penal argentino, el aborto no es punible cuando lo practica un médico diplomado: 1) para evitar un peligro para la vida o la salud de la madre, si este peligro no puede evitarse por otros medios; o 2) con consentimiento del representante legal, cuando el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente.
  2. Aller Atucha J.M., Pailles J. La práctica del aborto en Argentina. Buenos Aires, 1996.
  3. Unsafe abortion, 4th Ed. Geneva: World Health Organization, 2004.
  4. Estadísticas vitales. Información básica – 2004. Buenos Aires: Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, Serie 5, Nº 48, 2005.
  5. Falsas creencias sobre el aborto y su relación con la salud de la mujer. Observatorio Regional para la Mujer en América Latina y el Caribe, 2005.
  6. Ronsmans C y col. Maternal mortality: Who, when, where, and why. Lancet 368:1189-1200, 2006.
  7. Gissler M y col. Injury deaths, suicides and homicides associated with pregnancy, Finland 1987-2000.Eur J Publ Health 15: 459-463, 2005.
  8. Gissler M y col. Pregnancy-associated mortality after birth, spontaneous abortion, or induced abortion in Finland, 1987-2000. Am J Obstet Gynecol 190: 422-427, 2004.